10.11.09

Los libros informativos y algunos de sus tipos

Foto: loungerie.

La información es diversa y compleja tanto como el mundo que describe y explica. Así que no sorprende que los libros que procuran informar al lector sean diversos y su clasificación compleja. Esta diversidad depende, además de la naturaleza de la información, de la forma en que cada editor concibe el libro informativo, de la forma en que éste decide combinar algunos recursos y usar ciertas estrategias para informar al lector. Esta circunstancia permite numerosas posibilidades, desde libros que recurren a la ficción para informar hasta libros que prescinden por completo de los mecanismos persuasivos de ésta.

Pero, como siempre, aunque existen innumerables posibilidades en la edición de libros informativos, solas aquellas que han sido puestas en práctica son las que pueden ser registradas y las que determinan el camino a seguir.


Información y ficción

Para aventurar una primera y sencilla organización de los libros informativos se debe prestar atención al discurso, a la proporción en la que en éste se mezclan información y ficción. De esta manera se encontrará que, en principio, existen tres tipos de libros informativos: el informativo puro, el informativo narrativo y el de prosa informativa.

  • Libro informativo puro. Es el libro en el que se aborda el tema sobre el que desea informar de forma directa. Es un libro más cercano al libro informativo para adultos o de no ficción. En este tipo del libro el lector se debe enfrentar solo, sin mediación a la información. Se confía en que el lector podrá comprender la mayor parte del contenido y que la ausencia de recursos literarios no impedirá que el libro lo seduzca.
  • Libro informativo narrativo. En este tipo de libro se emplea el género discursivo narrativo, ficcional, como vehículo para comunicar cierta información. Puede que aparezcan personajes, que a manera de anfitriones, guíen e introduzcan al lector en el tema. Puede que la ficción se intercale con información y que una sirva de vehículo para conducir a la otra. Se espera que éste sea un libro más seductor, que el lector se deje llevar por la ficción hacia la no ficción casi sin darse cuenta. Puede que se use para informar sobre temas que se piensen lejanos a los intereses o sensibilidad del lector.
  • Libro de prosa informativa. Se trata de una novela que proporciona gran cantidad de información. Bajo esta categoría se engloban las novelas de anticipación o ciencia ficción, las novelas históricas y todas aquellas narraciones que, con miras a ganar en verosimilitud, abundan en datos e información.

Grados de la información

Otra manera de clasificar los libros informativos es guiándose por el grado con el que estos profundizan en la información. De esta manera, habría también tres tipos de libros informativos: breviarios, manuales y libros especializados.

  • Breviarios, libros informativos introductorios. Son apenas un aperitivo que iniciar al lector en el conocimiento del tema. Estos son libros que compendian lo esencial de una materia.
  • Manuales. Libros que, teniendo el lector alguna información sobre el tema, explican el proceso mediante el cual se genera el conocimiento sobre ese tema o disciplina. Son libros que apuntan a que el lector comprenda qué hay detrás de la información que recibe, qué metodología se siguió para recabar esos datos y clasificarlos.
  • Libros especializados. Estos llevan al lector a generar información a partir de la información recibida. Lo ideal es que el lector de estos libros termine emulando al autor o autores del libro.


Esta clasificación se asemejaría a la propuesta por Betty Carter y que se encuentra basada en el interés que tiene el lector en un tema. Es decir, hay lectores que con la información básica se sentirían satisfechos, mientras que otros requerirían de más información para darse por bien servidos por el libro.

Información e imágenes

Pero en los libros informativos el texto no es el único elemento que informa. El discurso visual con sus códigos y mensajes también es una variable que interviene al momento de ubicar un libro informativo dentro de una clasificación. Pues, la manera como los elementos gráficos o visuales: fotos, ilustraciones, grabados, mapas, gráficos, infografías, son utilizados para comunicar la información terminan de configurar el tono, el registro y el estilo del discurso de un libro informativo.

Según el lenguaje visual empleado en los libros informativos estos pueden clasificarse en libros con un registro documental, libros ilustrados y libros mixtos.

  • Libros con un registro documental. Emplean imágenes fotográficas para crear una estética de lo real. La fotografía es empleada como un documento con un bajo nivel de intervención.
  • Libros ilustrados. Al construir su discurso visual con ilustraciones, estos libros ofrecerían una imagen más “infantil”.
  • Libros mixtos. Combinan fotografías e ilustraciones, con lo que presentan un “equilibrio” entre lo estrictamente informativo y lo recreativo.

Si al final cruzamos todas estas clasificaciones obtendremos muchas más combinaciones y categorías que darán cuenta de las distintas maneras que existen para informar por medio de un libro. Hasta ahora todas las clasificaciones mencionadas parten de la intención y de la labor del editor, ya que se considera que los libros informativos son libros de editor y no de autor. Sin embargo, también hay libros informativos de autor que aunque sean minoría no significa que no tengan relevancia dentro de una tipología de los libros informativos.

En cualquier caso, lo común a todos los libros informativos es la intención de informar al lector haciendo uso de todos los elementos que sean necesarios para cumplir con este objetivo.

Una clasificación de los libros informativos solo se justifica por el deseo de entender qué criterios se deben tomar en cuenta durante su concepción y proceso de edición.


2.11.09

Entrevista a un editor: Ulises Milla, 2


Leroy Gutiérrez: ¿Cuál es la principal cualidad que debe tener un editor, pensando en que los libros están conectados con otros canales de información y entretenimiento? ¿Debe leer?

Ulises Milla: Puedo entender que haya editores, y hay casos, que tengan buen ojo para escoger temas, que sean buenos identificando conversaciones y que no encajen en el prototipo del editor erudito, pero un editor siempre debe leer. Si no entiendes la experiencia, el goce de la lectura, ja
más entenderás la esencia del oficio. En todo caso, hablando de editoriales independientes, un editor debe tener la cualidad de entender que un proyecto editorial debe ser sustentable, que necesariamente tienes que equilibrar lo comercial con el gusto propio, con tus intereses. Creo que el gran error de muchos editores es pensar que porque publican lo que ellos consideran bueno su proyecto es viable. Pero si no vendes los libros que publicas el proyecto fallecerá rápidamente. Entonces, la principal cualidad de un editor es entender que hay que buscar el equilibrio y que mientras más rápido lo alcance el proyecto, en la misma medida se asegurará su viabilidad.

LG: Pero cuando uno escucha hablar a Jorge Herralde o Mario Muchnick, editores de mucho prestigio, parece que el norte es publicar lo que al editor le gusta. Aunque quizás solo sea una ilusión.

UM: Claro, ellos podrían hacer una afirmación de estas características cuarenta años después de haberse iniciado en el oficio. Cuarenta años midiendo el pulso de sus lectores, entendiendo las varia
bles comerciales del mercado y haciendo los virajes necesarios en cada momento. Lo ideal sería que lo que le guste al editor sea lo que funcione, lo que funcione en el nicho del mercado que cada uno haya visualizado en un inicio. De esta forma se alcanzaría naturalmente el equilibrio, sin la sensación de haber traicionado sus propios principios.
Por ejemplo, si uno ve el catálogo de Anagrama se da cuenta cómo Herralde ha diversificado e incorporado, basado en u
n prestigio que ha construido durante cuatro décadas, nuevas firmas que quizás no tienen la densidad intelectual que tenían los primeros autores del catálogo pero que, evidentemente, son necesarios para mantener un proyecto independiente como Anagrama. Ahora bien, publicar solo lo que a ti te gusta comporta un riesgo enorme desde el punto de vista financiero, partiendo de la base, claro está, de que diriges una editorial independiente sin ningún tipo de subsidio. Si tus fondos provienen de una protuberante herencia familiar y quieres darte el gusto de publicar aquellas obras que consideras indispensables para la historia universal de la literatura, pues adelante, muchos, entre los que me cuento, lo agradeceremos.

LG: Si revisas con detenimiento el catálogo de Anagrama puedes observar que muchos de los títulos que constituyen su fondo han sido comprados a otros editores, editores ingleses, franceses, italianos, norteamericanos… Se podría decir que Herralde publica lo que quiere, pero de otros sellos.

UM: Quizás se podría decir que Herralde publica lo que quiere, lo que le gusta pero equilibrado con otras cosas que probablemente no lo satisfacen plenamente desde un punto de vista literario pero que ayudan a mantener un ritmo de ventas necesario, lo cual forma parte del trabajo. Hoy, los libros de Anagrama pueden ser publicados con la imagen del póster de la película en la portada, como la de Slumdog Millionaire, y eso evidencia una decisión comercial necesaria, pero la tapa amarilla tiene prestigio y tú lo que consumes es la marca, el aura. Y eso es fantástico también.

LG: Partiendo del hecho de que eres diseñador gráfico, ¿por qué dedicarse a la edición de libros? ¿Por qué pasar a editar textos, a trabajar con el contenido?

UM: Yo estudié diseño gráfico pero siempre estuve vinculado a la industria editorial. En un primer momento hubo una intención clara de rebelarme contra el oficio de la familia cuando todo indicaba que tenía que ser yo quien continuara con la tradición familiar. Pero a pesar de de haber intentado esquivar el destino, como en una tragedia griega, di una gran vuelta para llegar al mismo sitio. Cuando logré combinar ambas cosas, el diseño y la edición, supe que allí estaba mi lugar.

LG: ¿Qué hace a una portada exitosa?

UM
: No lo sé exactamente. Hemos visto libros con las peores cubiertas venderse como pan caliente. Creo que la portada no lo es todo cuando de venta se trata. Esta última década se ha caracterizado por libros gráficamente opulentos, con imágenes a tapa completa y títulos fuera
de escala, con tipografías escandalosas, en dorado y con relieve. La cultura visual del bestseller se ha impuesto como norma gráfica. Y esto puede funcionar circunstancialmente, sí, pero en lo personal creo que un proyecto editorial a largo plazo necesita incorporar el concepto de identidad, que no es más que la estandarización de ciertas variables visuales que hagan reconocible el sello, y para ello es necesario apaciguar el griterío, prescindir del golpe efectista que llena el ojo pero agota el mensaje rápidamente.
El diseño gráfico, como disciplina, creci
ó y se desarrolló de la mano del libro. Creo que gran parte de lo que ha logrado Anagrama, siguiendo con el ejemplo, lo ha hecho gracias a que ha sido consistente en el uso de una imagen que, a pesar de no ser buena desde el punto de vista gráfico, ha permitido que el sello editorial se posicionara de la forma que lo ha hecho, sin desmerecer, por supuesto, el criterio editorial que respalda la selección del contenido. Si tú entras a una librería en Latinoamérica o España las portadas amarillas de Anagrama se reconocen a la distancia. Aunque desde una perspectiva técnica, las portadas de Anagrama no son buenas porque tienen una composición muy simple, sin embargo, el trabajo de construcción de la identidad ha sido muy riguroso y su eficacia, en este caso, no está necesariamente vinculada a su calidad compositiva.
En la otra acera, tienes la escuela nortea
mericana que cree en el concepto único de cada cubierta. Se apegan a una metodología de diseño más rigurosa: cada libro representa un mundo diferente, por lo tanto, su expresión gráfica necesariamente se plasma de diferentes formas sin atender a la construcción de una identidad homogénea. A su vez, detrás de un método de trabajo como el norteamericano hay unos requerimientos económicos que una editorial independiente, sea española o latinoamericana, difícilmente pueda soportar. Diseñar cada portada como una pieza única elevaría los costos de producción de forma ostensible. Aunque dejando a un lado mis consideraciones como editor, te diría que en Estados Unidos he visto las cubiertas de libros más impactantes desde el punto de vista visual, con una solidez conceptual tremenda, pero... ¿Penguin hubiese sido Penguin si no hubiera hecho un trabajo gráfico de identidad con aquellos libros anaranjados?

Portadas de los primeros cuatro libros de Ediciones Puntocero.

LG: En la página de Ediciones Puntocero se afirma que se publicará “las nuevas voces de Hispanoamérica, contenidos universales y se empleará un diseño universal”? Pero, ¿qué diferencia a Ediciones Puntocero de otros sellos editoriales?

UM: Creo que con los títulos de Ediciones Puntocero se dibuja, grosso modo, un perfil, el cual quedará del todo definido a medida que se publiquen más y más títulos. En el momento en que publiquemos el título número veinticinco volvemos a hablar. Cuando se afirma en la página de Ediciones Puntocero que publicaremos a “las voces de Hispanoamérica” es absolutamente cierto. A esta altura ya hemos contactado a varios autores y el año que viene se publicarán novedades en otras capitales de Hispanoamérica.
Una de mis intuiciones, y que tiene que ver con el origen de Ediciones Puntocero, es cómo nos vamos a relacionar los latinoamericanos entre nosotros. Creo que ya es hora de que empecemos a hacerlo y que los canales están dispuestos para ello. Esto es una tendencia que percibo con mucha claridad y que Jorge Volpi menciona y analiza en su libro El insomnio de Bolívar. En el libro, una reflexión acerca de la existencia de una identidad latinoamericana, Volpi deja entrever la imposibilidad de que esa identidad tome cuerpo en la medida que los latinoamericanos estamos culturalmente desconectados. Por ejemplo, para estar informados de la actualidad literaria de esta parte del mundo, pareciera que las noticias deben viajar hasta España primero para, entonces sí, regresar procesadas y legitimadas.
Considero que las condiciones están dadas para que esa conversación entre nosotros comience a tomar forma y no me refiero a un sentimiento integracionista de corte bolivariano, me refiero al simple hecho de estar unidos por el idioma y ciertos factores culturales que no implican una identidad común en sentido estricto, pero sí una cierta forma de entender la vida como un ejercicio de supervivencia.
No puedo pretender que Puntocero tenga la fuerza para propulsar una tendencia de esa magnitud, porque cuando estas cosas suceden son la sumatoria de muchas variables que escapan al control de una proyecto tan pequeño como nuestra editorial, pero sí creo que ha llegado la hora de creer en ello y aportar la pequeña parte que nos corresponde como vectores culturales.

26.10.09

Fórum Atlántida, la función social del editor


Siempre se reflexiona sobre la literatura, la lectura, los libros y hasta la tecnología que podría cambiarlo todo. Pero muy pocas veces se piensa en el rol que realiza el editor para difundir la literatura, promocionar la lectura y, conjugándolo todo, elaborar los libros.

La invisibilidad hace parte de la naturaleza del editor y de la edición. Si el editor hace bien su trabajo, el lector no llegará a preguntarse nunca acerca de cuál fue el trabajo necesario para producir el libro que lee. Así, el libro es como una “caja negra”, un objeto del cual se ignora el proceso que se requiere para su creación. De un libro solo interesa la reacción que produce en el lector, reacción a partir de la cual se deduce su calidad.

Por ello resulta especialmente llamativo el evento Fórum Atlántida a realizarse dentro de una semana, el 2 y el 3 de noviembre, en Barcelona, España. Este encuentro, organizado por el Gremi d’Editors de Catalunya, servirá para “reflexionar sobre el mundo de la edición y el papel social que ha desarrollado el editor, a nivel local e internacional.”

Con Roberto Calasso, Claudio Magris, Roger Chartier, Antoine Compagnon, Jorge Edwards, Jorge Herralde, Pere Gimferrer, Francisco Rico, Jaume Vallcorba y Daniel Fernández como participantes, el tema de esta primera edición del Fórum Atlántida será:

el papel de la edición en la configuración de la cultura occidental. ¿Qué papel juega la sistematización de la edición en la evolución de la cultura? ¿Qué cambios se han dado desde que la transmisión oral ha dado paso a la transmisión escrita y sobre todo desde la tecnificación del proceso? ¿Hubiera sido posible el gran avance científico, tecnológico y de pensamiento de los últimos 500 años sin el libro?

Durante dos días Barcelona será un centro de reflexión sobre la función social del editor, un lugar en que se tratará de ofrecer algunas respuestas a las innumerables interrogantes que rodean al editor y a su trabajo.

Entrevista a un editor: Ulises Milla, 1

El editor Ulises Milla. Foto: Beto Gutiérrez.

Ulises Milla, diseñar gráfico de profesión, es el Presidente de Alfa Grupo Editorial. Su vocación como editor la heredó de su abuelo, Benito Milla, y su padre, Leonardo Milla, ambos importantes editores con largas y exitosas trayectorias. Ediciones Puntocero es su proyecto más reciente.


Leroy Gutiérrez: ¿Qué motiva a alguien a invertir esfuerzo, tiempo y dinero en un negocio tan riesgoso como el publicar los libros de otros?

Ulises Milla: Me resulta difícil responder a esa pregunta porque he crecido entre libros y nunca me he preguntado en qué momento alguien, porque hubo un inicio y en este caso fue mi abuelo, dijo a partir de este momento me voy a dedicar a publicar libros. Yo lo he asumido de forma inconsciente. Sin duda, además de ser un oficio, de sentir un amor especial, un gusto por los libros y por todo lo que implican, uno busca una forma de ganarse la vida también. No me identifico con el editor romántico que anhela de forma consciente la trascendencia. Me haría muy feliz hacer un buen trabajo y dejar un buen legado. Pero vamos a estar claros. Esto se trata de lograr un equilibrio entre ganarse la vida y una actividad que tiene un prestigio enorme dentro de la industria cultural, pero que, ciertos grupos intelectuales insisten en desvincularlo de lo meramente comercial. De por sí, el oficio editorial es una actividad de alto riesgo financiero, pero un editor que no contemple el aspecto comercial de su oficio está destinado al fracaso.

LG: ¿En tu caso la enfermedad de publicar libros sería hereditaria?

UM: Por lo menos la naturalidad con la que lo he asumido. Yo vengo del diseño gráfico, que es como un desprendimiento de esta herencia o un primer intento de revelarme contra ella. Pasé 15 años diseñando libros hasta que finalmente caí en cuenta de que necesitaba abarcar todo el proceso: desde la selección del texto hasta su promoción y comercialización.

LG: En un clima de incertidumbre económica, como el que se vive en Venezuela, en el que las ventas en librerías no estimulan o justifican la creación de un nuevo sello editorial, ¿por qué crear una nueva editorial? ¿No es mejor importar libros de editoriales independientes de España o, incluso, de México?

UM: En primer lugar, siempre he preferido la edición a la distribución, es, obviamente, un proceso más creativo. En segundo lugar, la importación de libros, que es una actividad que la empresa familiar ha llevado a cabo durante décadas, en este momento, en Venezuela, es un proceso sumamente difícil, lleno de obstáculos. Así que no sé si importar sea tan fácil como históricamente lo fue o como lo es en cualquier otro país. En todo caso, Puntocero es un proyecto personal en el que se asume un riesgo con miras a tener éxito y demostrar una hipótesis que ha estado dando vueltas en mi cabeza durante los últimos años.
Y mi hipótesis con Ediciones Puntocero es que hay que aprovechar el momento que vive Venezuela, en el cual ha habido un crecimiento sostenido de la venta de libros gracias a que ha aumentado el núm
ero de lectores de autores nacionales. Me parece, también, que es un buen momento, pues hay una camada de autores emergentes a los que hay que darles un espacio, un territorio que no solo sirva de espacio de inspiración para ellos sino que atraiga la mirada de esos lectores también jóvenes, quizás, o interesados en la información y en el entretenimiento a través de otros canales. De unos lectores que se han alejado del libro porque lo sienten lejano, un objeto destinado a una élite sumamente culta. Perciben la lectura de libros con un ejercicio que te obliga a tener un bagaje de información enorme para poder decodificarlo a diferencia de lo audiovisual, de Internet. Pero creo que esto no debe ser así, que el libro es otro canal a través del cual circula la información que, por una sumatoria de malentendidos, se ha ido desvirtuando haciendo que unos potenciales lectores, potenciales consumidores de contenido se alejen. Para ellos las librerías se han convertido en espacios estáticos, una suerte de recintos privados en los que sólo entran unos pocos elegidos.
En el libro
Los bárbaros, un libro maravilloso, Alessandro Baricco dice que el gran cambio cultural en los últimos veinte o treinta años es lo que él llama “la invasión de los bárbaros”, y asegura que esa mutación cultural significa hoy que un libro se puede decodificar sin haber leído otros libros. En realidad él se refiere a que esto viene ocurriendo desde hace ciento cincuenta años, pero que es un proceso que culmina ahora cuando el libro se convierte en un nodo más de una gran secuencia que ni empieza ni termina en el libro, una secuencia de conocimiento que pasa por él. Baricco dice que hace poco, quizás unos cincuenta años, para decodificar un libro hacía falta haber leído previamente una gran cantidad de libros, pero hoy no. Para Baricco el primer ejemplo de esa transformación es El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Ahora un libro se decodifica apelando a códigos que están fuera de los libros. Por ello, nunca se ha publicado más que ahora, a pesar de que existe una opinión generalizada según la cual los libros se leen menos y cada vez hay menos lectores en el mundo. Claro, no sabemos si efectivamente todos los que compran libros los leen, pero en todo caso se publica mucho más.
Y Puntocero se acopla a esa teoría, como docena de casas editoriales, que ya lo hacen arrastradas por esa tendencia. Es un gran ensayo, no hay estudios de mercado ni mucho menos, pero tenía unas
intuiciones que parecían razonables llevarlas adelante y concretarlas en este momento.

LG:
Si ya no se piensa en el libro como en un objeto sagrado sino que se trata de acercarlo a los lectores, que esté conectado a otros canales, a otras fuentes información, ¿cuál es el primer paso para elaborar un libro?

UM: Sin duda entender el libro, como dice Baricco, como lo hace un bárbaro. Entender el libro como un nodo, como un punto dentro de una secuencia más larga. Percibir conversaciones que flotan en el ambiente, que eventualmente prenden luces de alarma que indican que por allí van los tiros, que insertar un libro dentro de esa discusión es útil, importante, porque el libro permite reflexiones de largo aliento sobre un tema cualquiera, permite un nivel de profundidad que otros formatos, como la televisión o Internet, no.
Yo me encuentro permanentemente buceando en el gran océano de la información y muchas veces, sin pensarlo, veo un libro,
una noticia, un video y digo aquí hay algo, aquí es donde un libro puede entrar a formar parte de esa secuencia más larga de la que habla Baricco. Por supuesto, existe otro input que es la iniciativa de los autores que envían propuestas, entre las que, como siempre, hay unas que funcionan y otras que no.

LG: Eso quiere decir que Ediciones Puntocero está abierta a revisar propuestas de autores.

UM: Sí, aunque no es la tendencia actual. Ahora las editoriales ni siquiera se comprometen en ofrecer una respuesta, pero lo entiendo porque es difícil. Pero nosotros sí vamos a recibir propuestas, a través de Internet sobre todo. Y no exagero si te digo que desde el viernes pasado [día de la presentación de los cuatro primeros títulos] a hoy miércoles hemos recibido seis propuestas.
A veces manejar el volumen de origin
ales se hace complicado. Esto requiere de mi tiempo o el de un lector. Aunque a veces uno sabe con cierta rapidez que el proyecto no tiene cabida dentro de la editorial, hay otras veces que exige una lectura completa y un pequeño trabajo de edición. En cualquier caso la parte de recibir originales me parece interesantísima, me produce mucho entusiasmo. Cuando reviso originales siempre pienso que voy a descubrir algo bueno y no tanto porque vaya a ser un bestseller sino porque, coño, es una vaina buena, una sorpresa escondida de algún escritor desconocido que se animó a mandar su obra única, sueño con encontrar La conjura de los necios...


LG: Se dice que gracias a los libros de ideología de izquierda que Penguin publicó durante los años cuarenta en Inglaterra los laboristas ganaron las elecciones después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Crees que los libros de Ediciones Puntocero puedan contribuir a la formación de los lectores de una manera tan decisiva?

UM: Eso como propuesta promocional es maravilloso. Si yo hubiese sido Allen Lane, el señor Penguin, estaría feliz de leer que alguien, en algún lugar del mundo, hace una pregunta cómo esta. También se trató de un momento en el que no había tantos canales de información, así que puede que el libro tuviera una influencia mucho mayor, más contundente, aunque esa aseveración me parece arriesgada y creo que imposible en un mundo como el de hoy.
El día de la presentación de los primeros
títulos de la editorial dije que la forma en que yo concibo a Ediciones Puntocero y a los autores emergentes es que si bien están fuertemente conectados con una forma de creación como la literatura, hay un pragmatismo detrás, una búsqueda de lectores, la humildad necesaria para entender que los García Márquez o los Paul Auster son excepciones a la regla. Basta con visitar Guadalajara para entender lo minúsculo de nuestra propuesta. Estos no son libros, a diferencia de los de Penguin, que pretenden cambiar el mundo. Si acaso el editor y los autores, hablando en nombre de estos, pretendemos que estos libros cambien, ya no la vida, sino unos cuantos días, un pedacito de la vida de un lector. Esto sería suficiente para sentir que hemos cumplido nuestro cometido. Nuestra idea es desacralizar al libro, en su función de objeto revelador, que alumbra los colectivos, las masas, a las gentes. Ojalá hubiera un libro que pudiera modificar el comportamiento de un colectivo entero. Pero a estas alturas yo no lo creo posible, por lo menos no desde un país latinoamericano. Como editor yo estaría conforme con que nuestros libros ofrecieran una perspectiva novedosa sobre algún tema y unas buenas horas de lectura.

LG: ¿Qué es un manuscrito de buena calidad?

UM:
A mí me cuesta responder esa pregunta que tiene un perfil técnico. Me cuesta responder porque Ediciones Puntocero es un proyecto personal y todo lo que diga será absolutamente subjetivo. Yo elijo los manuscritos sentado en la butaca del lector, elijo los libros promediando mi experiencia como lector con la del que los leerá.


LG: Digamos que en edición, al final de cuentas, la gran estrategia es prestarle atención a las buenas prácticas: qué han hecho los demás, qué ha funcionado y qué puedas replicar de la mejor manera posible, porque al final no hay un manual.

UM: ¿Qué es un manuscrito de buena calidad? Un texto que leas y digas esto hay que publicarlo sin pensarlo dos veces.

LG: Pero tú debes tener algunas pautas para definir la calidad, lo que cabe y lo que no dentro de Ediciones Puntocero.

UM: Puntocero tiene otra particularidad, que también es experimental, que es que va a publicar en una serie numerada y continua ficción y no ficción aleatoriamente. Los libros tienen una identidad visual bastante clara pero tienen una pequeña diferencia tipográfica y de diseño que distingue a los de ficción de los de no ficción. Además tienen un color distintivo en el lomo y en el retiro de la portada, en el caso de los libros de no ficción es cian y en el caso de los de ficción es magenta. ¿Por qué? Porque es la manera como hoy nos relacionamos con el contenido. Y cuando digo contenido trato de abarcar ficción, no ficción, entretenimiento, periodismo, todas las áreas temáticas que se te ocurran.
Ayer fui a una emisora de radio y, mientras esperaba a que me entrevistarán, observaba cómo en el estudio había un televisor trasmitiendo un juego de beisbol que el locutor miraba, mientras que la productora veía en la pantalla de su laptop la primera página de un periódico que tenía una noticia sobre el presidente Chávez, a la par que estaban los libros de Puntocero sobre una mesa y todo en un espacio de un programa radial dedicado a la literatura. Esa es la forma en que nos relacionamos con la información, fragmentariamente, en ventanas. Y es la forma que ya nos resulta natural.
Por eso la visión de colecciones temáticas y
a no tiene sentido si pensamos en esos nuevos lectores ávidos de información. Los norteamericanos, como en muchas cosas, se dieron cuentan de que esto va por ahí, hay ficción o no ficción, que empezar a definir por temas da para infinitas colecciones: epistemología, psicología, narrativa, poesía, etc.
Un poco la propuesta de Puntocero es esa, pensar la creación literaria como un todo. Después marcamos la diferencia en tapa para que en el momento en el que tengas el libro en la mano sepas de qué va, si es ficción o no ficción. Ahora, la aproximación que me gustaría que tuvieran
los originales publicables es esta forma de entender la vida, el mundo de la creación y, particularmente, el mundo de la literatura, cómo te conectas con la literatura y los temas que abordas.
Por ejemplo, en el libro
'A ese infierno no vuelvo', un libro sobre las cárceles en Venezuela, hay una visión, una intención de indagar en nuestra contemporaneidad. Es perfectamente un libro universal, en términos regionales, porque la violencia, desgraciadamente, es un tema universal. Es un libro que puede interesar en México, en España, incluso en Canadá y, por qué no, en Corea. Más allá de que Venezuela se haya convertido en noticia por razones políticas. Así que volviendo a la pregunta, es bueno que las fronteras se puedan mover. Se puede tener un perfil definido que nos orienta en la búsqueda, pero es importante ser flexible, invadir algunos terrenos y retroceder, entrar en otros y así, con la curiosidad como premisa fundamental. Salir de los compartimientos de la colección, tocar de todo un poco, siempre y cuando lo que esté detrás sea una visión cosmopolita en el sentido más metafórico. Un mundo global bien entendido, donde lo local juega un papel primordial a la hora de analizar nuestra contemporaneidad.

19.10.09

Tercer Festival del libro infantil

Uno de los principales obstáculos que enfrenta la promoción de la lectura de los libros para niños es la invisibilidad de estos. Los libros dirigidos a los lectores jóvenes generalmente carecen de un espacio en las librerías y, por lo tanto, no se encuentran a la vista de sus potenciales compradores (adultos) y lectores (niños). Esto quiere decir que el que busque uno de estos libros puede que no lo encuentre porque esté mal exhibido ­o porque, sencillamente, en la librería no se vendan. Y, como lo que no se ofrece no se vende, se crea un círculo vicioso en el que los libros para niños no se exhiben porque no se venden y no se venden porque no se exhiben.

Por tal razón, se viene celebrando desde hace tres años el Festival del libro infantil en Bogotá y en las principales ciudades de Colombia. Este festival, en el que participan librerías, editoriales, bibliotecas e instituciones, busca promocionar el libro y la lectura entre los niños haciendo visibles los libros concebidos especialmente para ellos.

La tercera edición del festival se realizará entre el 24 de octubre y el 2 de noviembre, y organizará para el público desde librerías experimentales hasta actividades en librerías, parques y bibliotecas. Como parte de la programación del festival, en la Biblioteca Nacional se exhibirá una exposición dedicada al escritor Triunfo Arciniegas y se efectuará el segundo Salón de Ilustradores en el Centro Cultural García Márquez.

Detrás de esta iniciativa se encuentran la Cámara Colombiana del Libro y la Asociación Colombiana de Libreros Independientes.

18.10.09

El derecho a la lectura (nota del autor)


Después de que Amazon "retirara" un libro del Kindle de un par de sus clientes, de la incesante aparición de nuevos lectores de libros electrónicos y con la posible firma del acuerdo entre Google, The Authors Guild y The Association of American Publishers resulta pertinente leer lo que opina Richard Stallman sobre el derecho a la lectura, el copyright y la relación de ambos con la tecnología.

A continuación se puede leer la nota que Stallman escribió para acompañar su texto "El derecho a la lectura", una suerte de parábola sobre los riegos que corre el derecho a la lectura. Ambos textos fueron publicados en Contra el copyright por Tumbona Ediciones.



Nota del autor


El derecho a la lectura es una batalla que se está librando en nuestros días. Aunque podrían transcurrir cincuenta años antes de que nuestra actual forma de vida desaparezca en la oscuridad, muchas de las leyes y prácticas descritas más arriba ya han sido propuestas o bien por el gobierno de los Estados Unidos o bien por las editoriales.

Hasta cierto momento había una sola excepción: la idea de que el FBI y Microsoft se guardaran las contraseñas del superusuario de las computadoras personales y no dejaran obtenerlas a sus dueños. Esto no se propuso sino hasta el año 2002, y se le llamó “computación confiable”o “palladium”.

En 2001, el senador Hollings, apoyado financieramente por Disney, propuso un proyecto de ley, llamado SSSCA, a fin de que cada computadora nueva contara con restricciones para producir copias, restricciones que los usuarios no podrían evitar. En la misma línea que la del chip Clipper y otras propuestas similares del gobierno de los Estados Unidos sobre la custodia de claves de encriptación, ésta es una tendencia a largo plazo: los sistemas se configuran cada vez más para dar control sobre las computadoras a terceras instancias, en lugar de a las personas que realmente las utilizan. La SSSCA ha sido rebautizada desde entonces como la CBDTPA (para denotar Consume But Don’t Try Programming Act, es decir, Ley de Consume Pero No Intentes Programar).

También en 2001 los Estados Unidos, a través del Tratado del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), buscaron imponer las mismas reglas en todos los países del hemisferio occidental. El ALCA es uno de esos tratados “de libre comercio” en realidad diseñados para dar a las empresas mayor poder frente a los gobiernos democráticos. Imponer leyes del tipo de la DMCA

(Digital Millenium Copyright Act o Ley de Copyright del Milenio Digital) es típico de este espíritu. La Fundación Frontera Electrónica solicita a las personas que expliquen a sus gobiernos por qué deberían oponerse a dichos planes.

La SPA, que realmente significa Software Publisher’s Association (Asociación de Editores de Software), ha sido reemplazada en este papel policiaco por la BSA o Business Software Alliance. Pese a que oficialmente no es una fuerza policiaca, sí actúa oficiosamente como si lo fuera. Utilizando métodos que recuerdan a la antigua Unión Soviética, invita a la gente a delatar a sus compañeros de trabajo y a sus amigos. En 2001, una campaña de terror de la BSA en Argentina amenazó veladamente a aquellos que compartieran programas de computadora, insinuando que terminarían siendo violados en prisión.

Cuando esta historia se escribió, la SPA estaba amenazando a pequeños proveedores de internet (ISP) para que les permitiera controlar a sus usuarios. La mayoría de ellos cedieron ante la intimidación, ya que no podían costearse el litigio judicial en los tribunales (The Atlanta Journal-Constitution, 1/X/1996, D3). Al menos un ISP, Community ConneXion, de Oakland, California, se negó a aceptar las presiones, y de hecho fue demandado. La SPA retiró luego la demanda, pero obtuvo la Ley de Copyright del Milenio Digital, la cual les otorgó el tipo de poder que buscaban.

Las políticas de seguridad descritas en el relato no son imaginarias. Por ejemplo, una computadora universitaria del área de Chicago muestra el siguiente mensaje cuando uno se conecta al sistema (las comillas están en el original):

“Este sistema sólo puede utilizarse por usuarios autorizados. Cualquier individuo que use este sistema sin autorización o excediendo su autorización estará sujeto a ser rastreado y registrado por el personal a cargo del sistema. Durante el seguimiento de usuarios que realicen actividades no autorizadas, o durante el mantenimiento del sistema, las actividades de usuarios autorizados pueden ser rastreadas. Cualquiera que use este sistema acepta expresamente dicho rastreo y queda advertido de que si ese control revela posibles indicios de actividades ilegales o violaciones de las normas de la Universidad, el personal de mantenimiento a cargo del sistema puede proporcionar esas pruebas a las autoridades de la Universidad o a las fuerzas de seguridad.”

Se trata de una aproximación interesante a la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos: presionar a los usuarios, por adelantado, para que cedan en sus derechos.


Se permite la distribución y la copia literal de este artículo en su totalidad y por cualquier medio siempre y cuando se conserve esta nota. (Fue publicado originalmente en el Communications of the ACM, Vol. 40, número 2, febrero de 1997.) Traducción de Sebastián Pilovsky.